María José lleva 30 años limpiando. No para empresas del sector — en su propia casa, en la de su familia, en la de sus vecinas. Sabe qué productos no dañan una encimera de mármol, cómo dejar un baño sin rastro de cal y por qué hay manchas que con fregar más solo empeoran.
En 2025 decidió que ese conocimiento valía más de lo que le pagaban por hora y montó su propia empresa. Empezó con un equipo pequeño y un teléfono que siempre está encendido. Que seamos una empresa joven no lo escondemos — significa que cada cliente todavía importa lo suficiente para que María José lo sepa por su nombre.
No somos perfectos. Lo que sí hacemos siempre es reconocerlo y arreglarlo. Eso es lo que nos diferencia de las empresas que desaparecen cuando hay un problema.